Las bibliotecas sucumben al poder del dinero

La situación de inestabilidad político, social y económica por la que pasa España está haciendo mella en todos los sectores profresionales, generando una situación de crispación e incertidumbre generalizada.

Protesta en la Biblioteca de Ciudad Real 2012
Protesta en la Biblioteca Pública Municipal de Ciudad Real en 2012 por el posible despido de un tercio de su plantilla
Fuente: imagen reproducida dela Web elcrisoldeciudadreal.es

La denominada “crisis ecómómica” y sus consecuencias también afecta a los profesionales de las bibliotecas, plasmada en la amenza de Expedientes de Regulación de Empleo (E.R.E.), bajada de salarios y potenciación de una deficiente atención a los usuarios producto de la reducción de personal con el fin de contribuir al ahorro de la inversión pública.

Un ejemplo de esta realidad la podemos comprobar en la Biblioteca Central de Cantabria, que ha provocado el despido de veinte trabajadores tras aplicar un expediente de esas características, contribuyendo así al desmatelamiento de un servicio eficiente que se le da a la sociedad.

Desde Probit seguiremos con atención este tipo de noticias con el fin de difundirlas, tratando de potenciar un debate entre la sociedad.

Enlace a la noticia: ERE a la Biblioteca Central de Cantrabria

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Garachico: la lectura pide su espacio

Con el título ‘La lectura pide su espacio’, el domingo 27 de mayo Diario de Avisos publicó una noticia bastante inusual, que demuestra el valor que muchas personas le otorgan a las bibliotecas.

El artículo explica cómo la biblioteca del CEIP Antonio del Valle Menéndez, en Garachico, se encuentra en un cierto estado de abandono debido a unas instalaciones obsoletas y poco versátiles, que no invitan precisamente a que los alumnos la visiten y la utilicen. Hasta aquí todo normal.

Sin embargo, desde el AMPA están trabajando para poder reunir los 22.000 euros que les costaría poner en marcha un proyecto de transformación del espacio bibliotecario. La iniciativa se concreta con una serie de acciones directas, como es la venta de camisetas, gorras o números de participación en sorteos. Es lo que en la jerga especializada conocemos como marketing de sensibilización social. Asimismo, se tratará de obtener algún tipo de subvención relacionada con proyectos de acción social.

Hace unos días Julián Marquina publicó en Biblogtecarios ‘El crowdfunding llega a las bibliotecas… ¿y eso es bueno o malo?’, que cuenta la experiencia de un pequeño pueblo estadounidense llamado Shutesbury, en el que la población se ha volcado en la recaudación de 200 mil dólares para la construcción de una nueva biblioteca. Lo más increíble es que han logrado reunir semejante cantidad, ¡un pueblo de 2000 habitantes!

Sin pretender comparar ambas iniciativas, sobre todo por la tradicional implicación de la sociedad anglosajona en la cultura de la donación, ambas noticias guardan similitudes que demuestran cómo las situaciones de crisis pueden dar lugar a soluciones imaginativas a través del trabajo colectivo. Nosotros mismos, como proyecto de asociación, tendremos que ser capaces de obtener los fondos necesarios para ser capaces de acometer las acciones que definamos según los objetivos de PROBIT. ¿Será suficiente el pago de una cuota anual por parte de los socios? ¿Se podría pensar en alternativas para la obtención de recursos extra?

Les animo a que comenten este tipo de noticias, siempre es enriquecedor el intercambio de ideas.