Los libros respiran como las personas

Posteado por Francisco Javier León, miércoles 12 de febrero de 2014

   Hay una idea extendida de manera común en las bibliotecas que podemos considerarla como otra de esas características retrógradas que no se ajustan a la realidad en la que vivimos, ni menos aún al servicio que se le presta a sus usuarios.

   Me refiero a la necesidad de que todos los libros estén colocados en su sitio y de manera ordenada, manteniendo la simetría y hasta los colores, con el riesgo implícito de que alguien le llame la atención a ese usuario inquieto de turno ávido de saciar su curiosidad lectora, a ese otro que va curioseando hasta encontrar la portada que le llama la atención, a aquel que busca en ellos los amigos imaginarios que no le da la realidad o al aventurero que siempre soñó con convertirse en pirata de un barco con la sempiterna calavera ondeando en lo más alto.

   Muchas publicaciones acaban muriendo en esas estanterías por falta de una dinamización que permita darlas a conocer de manera regular, generando un ciclo que garantice su continua difusión más allá de las siempre polémicas efemérides.

Niño Leyendo. Ilustración de Eugenia Suárez
Ilustración de Eugenia Suárez

   ¿Cómo se rompe esta monotonía? La respuesta es bastante simple: buscar la creatividad, que permitirá a los libros pasar de mano en mano continuamente. Para eso, nada mejor que ocupar esos rincones de nuestras bibliotecas que normalmente están muertos o mal aprovechados, crear figuras sin geometría precisa con aquellos o saber sacarle rendimiento a eso que se llama ojos y que pocas veces nos damos cuenta del potencial que encierran.

   Dentro de los diversos proyectos de animación a la lectura que ha realizado la Biblioteca Pública Municipal y Telecentro de Tabaiba (El Rosario) destaca la idea original de colocar libros en la escalera que da acceso a la misma dentro del marco del Día de la Biblioteca (24 de octubre), una forma con la que rápidamente se llama la atención de los usuarios y vecinos del lugar, proyectando el papel de la biblioteca más allá de su espacio interior, al mismo tiempo que se convierte en un trocito de queso apetecible que incita a aquellos a ascender progresivamente al interior de la misma, ese templo sagrado donde radica el conocimiento.

Día de la Biblioteca en Tabaiba
‘Una escalera hacia el mundo de la curiosidad’
Fuente: imagen cedida por la Biblioteca Pública Municipal y Telecentro de Tabaiba

   Otra de las fórmulas más recurridas, y que sirve para romper esa armonía de las bibliotecas, es utilizar las mesas como reclamo para difundir el fondo bibliográfico. Habilitar estos pequeños espacios supone ofertar a los usuarios otra forma de buscar distintas obras y aquí juega un papel fundamental desde los títulos elegidos a su formato, colorido, autor y temática. No es fácil combinar todos estos factores, pero nos permitirá tratar de satisfacer los gustos e inquietudes de aquellos, tal y como por ejemplo se está llevando a cabo en la Pública Municipal de La Orotava.

Mesa de novedades Biblioteca de La Orotava
Mesa de novedades bibliográficas en la Biblioteca Pública Municipal de La Orotava
Fuente: Probit

   Y es que las mesas cobran cada vez más vida, no solo para que se sienten en ellos los usuarios, sino para servir de reclamo hacia ellos. De ahí que cobren cada día más importancia cuando queremos darle relieve a otras efemérides como el Día del Libro (23 de abril) o las Letras Canarias (21 de febrero) o un obituario. El ejemplo más reciente es la mesa temática que la Biblioteca Pública Municipal de Granadilla de Abona le dedicó a Isaac de Vega por su reciente defunción.

Isaac de Vega en el recuerdo en la Biblioteca Pública Municipal de Granadilla Fuente: imagen obtenida del Facebook de dicha biblioteca
Isaac de Vega en el recuerdo en la Biblioteca Pública Municipal de Granadilla de Abona
Fuente: imagen obtenida del Facebook de dicha biblioteca

   Un último ejemplo lo llevan a cabo los compañeros del Fondo de Canarias de la Biblioteca General y de Humanidades de la Universidad de La Laguna, que desde hace bastante tiempo combinan todo tipo de mesas aprovechando multitud de espacios para dar a conocer su fondo bibliográfico. La última ‘excusa’ recurrente para este fin fue la restauración de la Catedral de La Laguna, poniendo a disposición de sus usuarios una diversidad de documentos llamativos que de otra manera acabarían en el olvido.

Biblioteca Fondo Canarias
La Catedral de La Laguna en el Fondo de Canarias de la Biblioteca General y de Humanidades (Universidad de La Laguna)
Fuente: Probit

   La conclusión final es simple: libros en estanterías bien cuidados es el comienzo del fin de su vida.

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