Bibliotecas de centros penitenciarios

Existen, aunque no lo creamos.

Son las bibliotecas de los centros penitenciarios, consideradas como bibliotecas especiales.

En 2011 el Observatorio de la Lectura y el Libro publicó un informe donde quedaba patente que ni el responsable de la biblioteca del centro penitenciario ni sus usuarios disponían de acceso a Internet, si bien había centros que se salían de esa norma, como el de Santa Cruz de La Palma (Canarias) y A Lama (Pontevedra).

Libros en cárceles de Brasil
Detalle de un preso de una cárcel de Brasil leyendo un libro
Fuente: pijamasurf.com

En el caso gallego, los presos han roto a través de El Blog de la Cárcel esa barrera que los separa tradicionalmente del mundo que los condenó y tratan de continuar su vida dentro del mal llamado proceso de “reeducación penitenciario” haciendo uso de la informática para sentirse más útiles y poder seguir conectado a la realidad que les rodea.

Al respecto de esta situación deficitaria, David Bellota expuso muy bien que en las cárceles españolas no hay ningún tipo de problema para acceder a las drogas, tabaco de contrabando y móviles de última generación, pero luego se limita el acceso a un recurso básico como es Internet, a pesar de que su uso debe estar tutorizado.

Internet no es solo uno de las muchas deficiencias por las que pasan estos centros, sino que carecen también de programas de animación a la lectura, talleres de comprensión oral y escrita, y el recurso más básico: los libros.

En este sentido, y continuando con los proyectos solidarios, en abril de 2011, coincidiendo precisamente con la celebración del Día Internacional del Libro, el BBVA organizó una campaña de recogida de libros bajo el lema ‘Este Sant Jordi, rosas y libros en la prisión’, hasta el punto de convertirse en la primera de este tipo en el ámbito de las obras sociales de bancos y cajas de ahorros, producto del convenio de colaboración firmado entre dicha entidad y la Conselleria de Justicia de la Generalitat Catalunya para fomentar la cultura entre la población reclusa.

Con estas mínimas referencias, Probit da los primeros pasos para ampliar posteriormente la información con otras experiencias en el ámbito carcelario, incluidas las llevas a cabo en el archipiélago canario, pero no quiere dejar pasar la ocasión para que reflexionen sobre este tema, teniendo en cuenta igualmente las siguientes pautas básicas que deben reunir cualquier biblioteca ubicada en estos centros: Bibliotecas de prisiones.

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